Desear SUERTE

Crónica de quienes nunca dejaron de creer: una carta para los opositores y opositoras que están a punto de llegar.

 

Queridos aspirantes al Cuerpo de Maestros,

Cuando estas líneas lleguen a vuestras manos, el calendario habrá hecho su trabajo. Los meses que parecían interminables habrán quedado atrás y los días de estudio, que durante tanto tiempo marcaron el ritmo de vuestra vida, comenzarán a transformarse en recuerdos. Quizá algunos estéis repasando los últimos detalles antes del examen. Quizá otros intentéis calmar unos nervios que parecen empeñados en recordaros la importancia de lo que está a punto de suceder. Y quizá muchos os encontréis en ese extraño lugar donde conviven el cansancio, la ilusión y la incertidumbre.

Porque así son las oposiciones.

 

Un camino largo, exigente y profundamente transformador que empieza con un sueño y termina convirtiéndose en una parte de quienes somos.

Durante meses, semana tras semana, estas crónicas han intentado acompañaros en ese viaje. Han querido estar presentes en los días de motivación, pero también en los de duda. En los momentos en los que todo parecía avanzar y en aquellos otros en los que el cansancio os hacía preguntaros si realmente merecía la pena seguir. Han querido recordaros que detrás de cada tema estudiado, de cada supuesto práctico y de cada programación elaborada, había algo mucho más importante que una prueba selectiva: una persona construyendo el futuro maestro o maestra que algún día ocupará un aula.

 

Y hoy, cuando el examen ya se vislumbra en el horizonte, esta cronista siente la necesidad de detenerse un instante para deciros algo que quizá no escucháis con suficiente frecuencia.

Gracias por haber dedicado unos minutos de vuestro tiempo a leer estas palabras cada semana. Gracias por permitir que estas crónicas formasen parte, aunque solo fuera un poco, de vuestro camino opositor.

 

Pero, sobre todo, gracias por algo mucho más importante.

Gracias por no rendiros.

 

Porque quienes no han vivido una oposición difícilmente pueden comprender lo que realmente significa mantenerse firme durante tantos meses. No ven las horas silenciosas frente al escritorio cuando el resto del mundo parece seguir avanzando. No ven las renuncias, los fines de semana convertidos en jornadas de estudio o los momentos en los que uno tiene que encontrar fuerzas donde creía que ya no quedaban.

Sin embargo, vosotros sí lo sabéis.

Sabéis lo que supone sentarse a estudiar cuando la motivación ha desaparecido. Sabéis lo que significa levantarse después de un simulacro que no salió bien. Sabéis lo que es convivir con la incertidumbre durante meses mientras seguís apostando por un sueño que todavía no tiene garantías.

 

Y precisamente por eso merecéis deteneros un momento y reconocer todo lo que ya habéis conseguido.

Porque independientemente de lo que ocurra en los próximos días, esta oposición ya os ha cambiado.

 

Os ha enseñado disciplina cuando pensabais que no podíais ser constantes.

Os ha enseñado paciencia cuando queríais resultados inmediatos.

Os ha enseñado re silencia cuando las cosas no salían como esperabais.

Y os ha enseñado algo que será fundamental cuando ocupéis vuestro lugar en una escuela: que el aprendizaje verdadero rara vez es cómodo, pero siempre deja huella.

 

Quizá algunos de vosotros lleguéis al examen sintiendo que os falta algo. Es una sensación habitual. De hecho, probablemente sea una de las emociones más universales entre los opositores. Siempre queda un tema que podría estar mejor preparado. Siempre existe una normativa que podría repasarse una vez más. Siempre aparece la sensación de que se podría haber hecho un poco más.

 

Pero permitidme que os recuerde algo.

Nadie llega a una oposición sintiendo que lo sabe absolutamente todo.

Nadie entra al examen convencido de que no tiene ninguna duda.

La diferencia no la marca quien se siente perfecto. La marca quien es capaz de confiar en todo el trabajo que ha realizado a pesar de no sentirse perfecto.

Y vosotros tenéis razones de sobra para confiar.

Habéis estudiado cuando no os apetecía.

Habéis seguido cuando estabais cansados.

Habéis perseverado cuando otros habrían abandonado.

 

Y aunque ahora mismo quizá os resulte difícil verlo, todo ese esfuerzo forma parte de vosotros.

No desaparece cuando aparecen los nervios.

No desaparece cuando os sentáis frente al examen.

No desaparece cuando el miedo intenta haceros creer lo contrario.

Permanece ahí, acompañándoos, sosteniéndoos y recordándoos que sois mucho más capaces de lo que imagináis.

 

Dentro de unos días comenzaréis una de las experiencias más importantes de vuestra vida profesional. Algunos conseguiréis vuestro objetivo este año. Otros necesitaréis un poco más de tiempo. Pero todos, absolutamente todos, habréis demostrado una valentía extraordinaria simplemente por haber llegado hasta aquí.

 

Porque opositar no consiste únicamente en preparar un examen.

Consiste en aprender a creer en uno mismo cuando todavía no existen certezas.

Consiste en seguir caminando cuando no se ve el final del camino.

Consiste en apostar por un sueño incluso cuando nadie puede garantizar el resultado.

Y eso, queridos opositores y opositoras, es algo profundamente admirable.

 

Por eso hoy no quiero despedirme hablando de temas, de supuestos prácticos o de normativa.

 

Quiero despedirme deseándoos algo mucho más importante.

Os deseo calma para los días que vienen.

Os deseo confianza para las horas de examen.

Os deseo serenidad para recordar todo lo que habéis trabajado.

Y os deseo la capacidad de mirar atrás, pase lo que pase, y sentiros orgullosos del camino recorrido.

 

Porque habéis llegado más lejos de lo que pensabais cuando comenzasteis.

Porque sois más fuertes de lo que erais hace unos meses.

 

Y porque, independientemente del resultado, ya os habéis convertido en mejores docentes durante este proceso.

 

Ha sido un auténtico privilegio acompañaros.

 

Ahora es vuestro momento.

 

Con toda mi admiración, mi respeto y mis mejores deseos,

 

 Lady Whistledown, cronista de quienes descubrieron que perseguir una plaza también era una forma de descubrirse a sí mismos.

Si quieres saber de nuestro método de estudio, escríbenos y te enviamos información. Estamos ilusionadas de poder acompañarte hasta tu objetivo! ESCRÍBENOS

Síguenos en: