Yo intentaría huir de una regla fija. La pregunta no debería ser ‘¿dentro o fuera?’, sino ‘¿para qué objetivo, con qué alumno, durante cuánto tiempo y en qué contexto?’. Dentro del aula tiene mucho sentido cuando queremos favorecer participación, acceso a la tarea, generalización o trabajo compartido con el tutor. Fuera puede ser útil cuando hace falta una enseñanza muy explícita, un entorno con menos distractores o una intensidad difícil de conseguir en el grupo. Lo importante es que salir del aula no se convierta en rutina automática y que entrar tampoco sea solo estar sentado al lado del alumno. ¿Qué os hace decidir una opción u otra en vuestro centro?