No hay una fórmula única porque tampoco hay dos grupos iguales. Suele ayudar mucho anticipar rutinas sencillas, mantener referentes estables, recibir a cada niño con calma y coordinar mensajes con las familias para no generar contradicciones. También conviene observar quién necesita más acompañamiento, quién se beneficia de entrar con una tarea concreta y quién necesita simplemente tiempo. En Infantil, “adaptarse” no debería significar dejar de expresar malestar, sino empezar a sentirse seguro. ¿Qué pequeños rituales de entrada os han funcionado mejor?