Los rincones ganan muchísimo cuando cada espacio tiene una intención clara, materiales seleccionados y una norma de uso comprensible para los niños. No hace falta que todos pasen por todos los rincones cada día ni que todo esté excesivamente dirigido. Puede haber momentos de elección y otros de propuesta más acompañada. Lo importante es observar qué hacen, cómo resuelven, qué lenguaje utilizan y qué necesitan. Esa observación es parte del trabajo, no un descanso entre actividades. ¿Usáis rotaciones, elección libre o una combinación de ambas?