No debería plantearse como una prueba de pureza. El objetivo es maximizar una exposición comprensible y significativa al inglés, no demostrar que el docente puede evitar una palabra en español. En cursos iniciales, apoyos visuales, gestos, ejemplos y rutinas permiten sostener mucho inglés sin perder al grupo. El español puede tener un uso puntual y consciente cuando realmente facilita comprensión, seguridad o una explicación compleja. La pregunta útil es: “¿estoy usando español porque lo necesita el aprendizaje o porque me resulta más cómodo?”. ¿Dónde ponéis vosotros el límite?